Uno de los resultados más relevantes es que la brecha salarial promedio regional se mantiene significativa y, lejos de reducirse, tiende a ampliarse en posiciones de liderazgo y en los tramos de mayores ingresos. Para quienes lideran gestión de personas y compensaciones, el mensaje es claro: la brecha no es homogénea y su comportamiento varía según nivel organizacional.
El informe también identifica una desalineación entre datos y percepción. En contextos donde los registros administrativos muestran brechas relevantes, los hombres —especialmente en niveles altos— reportan mayor confianza en la igualdad salarial. Esta distancia introduce un desafío adicional: no basta con corregir diferencias objetivas, también es necesario revisar cómo se comunican los criterios de compensación y qué tan transparentes resultan los sistemas salariales.
En materia de desarrollo de carrera, la negociación no aparece como el principal punto de diferencia. Mujeres y hombres declaran pedir aumentos en proporciones similares. Las brechas se observan en otros ámbitos: la confianza en la meritocracia, la percepción del reconocimiento y el retorno del desarrollo. En ciertos segmentos, las mujeres reportan menor acceso y menor impacto percibido de la capacitación, lo que puede incidir en sus trayectorias futuras.
La Radiografía de las Mujeres en el Trabajo 2026 entrega evidencia concreta para revisar políticas de compensación, promoción y desarrollo con un enfoque sistémico y basado en datos.
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