Ante la pregunta sobre la situación vacacional en el periodo enero–febrero, el 54% de la muestra regional declaró que no tomará vacaciones. Sin embargo, la diferencia por país es significativa.
En Perú, el 62,5% no tomará vacaciones en ese periodo, la cifra más alta entre los tres países. En Chile, el porcentaje alcanza el 55%, mientras que Colombia marca una tendencia opuesta: el 55% sí ha tomado o tomará vacaciones.
La diferencia también se observa por tipo de trabajador. En Perú, tanto trabajadores dependientes (61,7%) como independientes (63,6%) declaran mayoritariamente que no tomarán vacaciones, consolidando un patrón de menor descanso efectivo.
Uno de los indicadores más críticos del estudio es la percepción de posibilidad de desconectarse del trabajo durante vacaciones.
En Perú, el 45% declara que es nada o poco posible desconectarse, casi el doble que en Chile (23,6%) y Colombia (23,3%). A nivel regional, la mayoría considera que la desconexión es “parcialmente posible”, pero Perú destaca por su mayor escepticismo.
Este dato se refuerza al analizar las tareas laborales que las personas anticipan realizar durante su descanso.
Entre quienes sí toman vacaciones, los trabajadores peruanos reportan mayores niveles de actividad laboral durante ese periodo.
En Perú, solo el 26% de trabajadores dependientes declara que no trabajará en vacaciones, muy por debajo de Chile (52%) y Colombia (53%). En paralelo:
En trabajadores independientes peruanos, el patrón es similar o incluso más intenso.
Si bien la muestra peruana en esta pregunta es menor en términos absolutos, la tendencia es consistente: el descanso en Perú convive con mayores niveles de disponibilidad laboral.
Cuando se analiza de qué depende la posibilidad real de desconectarse durante las vacaciones, el 34,4% de los trabajadores en Perú identifica el cargo o nivel de responsabilidad como el factor determinante. Un 26,2% señala la carga de trabajo. Se trata del único país donde la dimensión operativa aparece con tanto peso como segundo factor, por encima de variables como la jefatura directa o la cultura organizacional.
La lectura es relevante desde una perspectiva de gestión. La barrera para la desconexión no parece ser únicamente normativa —es decir, no responde solo a la ausencia de políticas formales— sino estructural. Está vinculada al diseño del rol, a la distribución de responsabilidades y a la falta de mecanismos efectivos de reemplazo o delegación durante el período vacacional.
Al profundizar en qué dificulta más la desconexión, el principal obstáculo en los tres países es la responsabilidad asociada al cargo. En Perú alcanza el 50%, el porcentaje más alto de la región, lo que refuerza la hipótesis de una presión estructural vinculada al nivel de responsabilidad.
La percepción sobre la jefatura añade una capa adicional. Ante la pregunta sobre si el superior respetará las vacaciones:
En Chile, el 69% considera que sí.
En Colombia, el 39% cree que sí, mientras que el 32% estima que se esperará disponibilidad en algunos casos.
En Perú, el 47,5% considera que su jefe esperará disponibilidad parcial, superando al 40% que confía en un respeto pleno del descanso.
El dato es consistente con el patrón general: en Perú no solo pesa la carga del cargo, sino también una expectativa implícita de disponibilidad. La desconexión, en este contexto, no depende únicamente de la voluntad individual, sino de dinámicas organizacionales que normalizan la continuidad operativa incluso en períodos formales de descanso.
El contraste más relevante aparece cuando se analiza la importancia del descanso. En Perú, el 54,6% de trabajadores dependientes considera que las vacaciones son muy importantes para su bienestar. A nivel regional, el 53% declara lo mismo.
Sin embargo, cuando se pregunta si las vacaciones permiten descansar de verdad:
Existe, por tanto, una brecha entre la valoración del descanso y la experiencia real de desconexión.
En los tres países, la práctica más extendida es la flexibilidad para elegir fechas (más del 50%). Sin embargo, las políticas formales de desconexión digital son marginales:
Además, el 26,8% de trabajadores peruanos declara no contar con ninguno de los beneficios formales asociados a descanso o vacaciones. En contraste, Colombia muestra mayor adopción de cierres totales o parciales (15,7%), lo que facilita una desconexión colectiva.
En líneas generales, el estudio evidencia que, si bien las vacaciones son altamente valoradas en los tres países, Perú presenta mayores niveles de hiperconectividad, menor descanso efectivo y mayor percepción de presión asociada al rol y a la disponibilidad laboral.
Para el contexto peruano, el desafío no solo pasa por promover el uso de vacaciones, sino por fortalecer políticas formales de desconexión, rediseñar cargas laborales y abordar las expectativas culturales de disponibilidad permanente. El descanso no es solo un derecho legal: es un indicador de sostenibilidad organizacional.