Gestión de personas

¿Cómo incentivar el liderazgo en la cultura organizacional?

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Autor:

Buk

El liderazgo siempre ha supuesto uno de los rasgos más diferenciadores del ser humano. Y, aunque se trate de un concepto relativamente nuevo, va a ser crucial durante los próximos años. Ser un líder es tener una amplia visión, grandes capacidades comunicativas y un poder magnético de captación capaz de producir un cambio positivo en su entorno más cercano. 

Como se pueden imaginar, dichas virtudes resultan fundamentales dentro de la cultura y liderazgo organizacional. No en vano, la capacidad de liderar se ha convertido en un requisito importante para alcanzar las metas y objetivos laborales. Tanto propios como de la empresa. 

 

Pero podríamos preguntarnos, ¿qué es el liderazgo?

El liderazgo se define como el conjunto de habilidades que nos sirven para influir en un grupo con el fin de alcanzar unos objetivos específicos. Y ahí, precisamente, está la clave, en dichas habilidades interpersonales.

 

De ser así, podríamos definir al líder con las funciones específicas que se le otorgan a nivel organizativo dentro de una empresa. Tareas comunicativas y de transmisión de objetivos, pueden servir de nexo de unión entre gerencia, RRHH y el resto de la compañía, preocuparse por los colaboradores a su cargo o fomentar corrientes de feedback son algunas de sus principales funciones en una empresa. Sin olvidarnos, eso sí, de un aspecto fundamental, el motivacional. 

 

Características de un buen líder

Aunque es cierto que el tipo de liderazgo siempre va a depender, precisamente, del tipo de empresa, sí que es cierto que existen algunas características marcadas a fuego en la línea de actuación de cualquier líder que se precie.

 

1. Dueño de un plan

Lo primero que debe tener en cuenta un líder es el apartado organizativo de su línea de actuación dentro de la empresa. De nada sirve contar con las herramientas y habilidades adecuadas si no partimos de una fase de planificación y preparación. Por no hablar de algo evidente, contar con un plan aporta un plus de tranquilidad y acomodo organizacional que siempre repercute positivamente en la compañía.

 

2. Cercano y preparado

De nada sirve otorgar funciones claras a todo el personal a nuestro cargo si no les dotamos de las herramientas necesarias para poder realizar las tareas que les han sido encomendadas. Además, se trata de un proceso continuo y constante. Por lo que la cercanía y la capacidad de estar pendiente cerca de las personas de nuestro equipo resulta de vital importancia.

 

3. Influenciador

Como ya hemos comentado anteriormente, lograr una correcta motivación de las personas que forman parte de nuestro equipo resulta primordial para todos.

 

4. Comunicación

Tener muchos conocimientos no tiene por qué ser sinónimo de inteligencia. Y es que no solo se trata de saber, sino también, y más importante, de ser capaz de transmitir y poner en práctica dichos conocimientos. Para ello un buen líder debe conectar con las personas que le rodean. Siendo capaz de identificarlas tanto colectiva como individualmente hablando.

 

5. Liderazgo retroalimentativo

Crecer haciendo crecer. Todo líder que se precie debe estar cualificado para generar movimiento a su alrededor. No se trata de una tarea ni mucho menos fácil, ya que hay quien no acepta de buena gana que le guíen o que corrijan sus "errores". No obstante, ahí está el reto. Conseguir darle la vuelta a la situación haciendo comprender a los componentes de tu equipo operativo que esa retroalimentación no deja de ser más que una oportunidad de crecimiento tanto personal como laboral.

 

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